
Empezamos el año y estrenamos almanaque. Por primera vez en mucho tiempo no es uno de la National Gallery. Éste lo compramos el año pasado en Roma, donde fuimos a ver una exposición de obras de Caravaggio que todavía me pone los vellos de punta cuando la recuerdo. Fue en marzo, en el Palacio Barberini. Veinticuatro obras reunidas desde distintos puntos del planeta, como esta Marta y María que nos acompaña todo el mes de enero y que fue prestada para la ocasión por el Detroit Institute of Arts. Esa es la maravilla de este tipo de exposiciones, que te permite ver obras que en otro caso posiblemente no tendrías oportunidad de disfrutar (no está en mis planes a corto plazo ir a Detroit. Ni a largo plazo tampoco). Lo jodido es cuando vas a un museo esperando ver una obra en concreto y te encuentras que está “prestada”. Pero bueno, lo uno por lo otro.
Aquí nos encontramos con Marta y María, hermanas de Betania y según la tradición cristiana, amigas de Jesús, representadas no como santas, sino como dos mujeres comunes. Marta le reprocha a María (ya que durante mucho tiempo estuvo asimilada a María Magdalena) su comportamiento mundano, mientras ésta la escucha en silencio apoyada en un espejo, símbolo de vanidad.
En estos meses intentaré ir desgranando las obras del almanaque y contando un poco la azarosa vida de Michelangelo Merisi, que daría al menos para una miniserie de Netflix.
Y hablando de Netflix, vamos a lío. No todo lo que he visto ha sido en esa plataforma, pero valga como sinécdoque en este caso. Las vacaciones de invierno (que ya van dando sus últimos coletazos) me ha dado tiempo extra para ver series y pelis, así que aquí van, espero que todas.
La primera es una confesión: Los amigos de Peter. Treinta y cuatro añazos que tiene la película y yo no la había visto. Sí, ya sé que no tiene perdón en ninguna de las religiones conocidas, pero como soy atea no me importa demasiado. Además, ya le he puesto remedio. ¡Qué grupo más delicioso de actores! ¡Qué carrerón merecidísimo han tenido todos! ¡Qué película!
También vimos una noche cualquiera El sol del futuro, de Nani Moretti. Ésta es Nani Moretti siendo Nani Moretti, sin más. Con Silvio Orlando, además, y un final muy felliniano.
Vi, que le tenía ganas, Robot dreams. ¡Qué absoluta delicia de película! Haceos un favor y vedla si no la habéis visto ya. La tenéis en TVEPlay (nuevo descubrimiento. Hay infinidad de buenas películas). Eso sí, armaos de una buena caja de kleenex.
Y también vi, esta vez en Filmin (bendita plataforma, que dior guarde muchos años), Good boy. La anuncian como una película de terror, pero no hagáis caso. Es una película estupenda; el perrete, el buen chico del título, es una auténtica monería y seguro que también derramáis alguna lagrimilla.
De series, primero os explico los fracasos: dejé The Great, quizá la retome en algún momento, pero ya se me estaba haciendo un poco cuesta arriba. Empecé Las siete esferas y he durado un capítulo. Empecé Él y ella y he durado medio capítulo. Empecé la segunda temporada de Nine perfect strangers y me quedé a mitad del primer capítulo. No son ellas, soy yo, seguramente, pero no me enganchó ninguna.
Las que sí empecé y terminé fue Poquita fe, en un maratón en Nochebuena, donde nos tragamos, sin ningún empacho, todas las temporadas. Muy grandes Raúl Cimas y Esperanza Pedreño, en esas situaciones tan cotidianas y tan normales. Si la habéis visto, seguro que os habéis reconocido en algunos detalles.
También vi Mr. Mercedes, y la culpa la tuvo Brendan Gleeson, que es un tremendo actorazo, aunque todo el elenco está magnífico. Si pasáis de la primera escena, la serie está muy bien, aunque la segunda temporada es solo para muy cafeteros y hay que verla un poco como un acto de fe.
Otra que terminé, hace apenas un par de días, es Los abandonados. Sin más. Lugares comunes que solo salvan las grandísimas Lena Headey y Gillian Anderson. Sobre esta serie, solo hacer un apunte: ya está empezando a tocarme lo que no suena la manía de terminar las temporadas dejándote colgada en una escena a expensas de una continuación. De toda la vida de dior, las temporadas han acabado con alguna intriga, misterio o simplemente una trama sin un desenlace, para engancharte para una siguiente temporada. Pero ahora te dejan a media escena, literalmente, y esto empieza a tocarme los c*jo**es, literalmente.
Y anoche empecé a ver Paquita Salas (sí, lo sé, lo mío no son precisamente los estrenos…), así que ya os iré contando.
Cuidaos y sed buenos.








