Por fin… prueba superada, objetivo conseguido, renazco de mis cenizas: la confusión ha vuelto a ser orden y el caos ha sido dominado. Vuelvo por mis fueros, me crezco y ya estoy aquí. Reordeno el piso y encuentro la templanza perdida. Ni pitos ni flautas, sólo yo y mi circunstancia. Dejo de ser un olmo viejo y ya no pido peras de mirada intensa. Preparada, lista, ya! Dispuesta a saltar a la arena, ponerme el mundo por montera y comprobar el poder limpiador de las moras verdes. No más camisas de once varas. A ver cuánto dura…
Victoria!
Publicado