
La última vez que miré el reloj fue cuando llamó para decir que ya estaba casi en casa. Su llegada me cogió con una totalmente cuidada forma de estar a medio vestir. Besos en la puerta, abrazo largo, no te quedes ahí, ven a sentarte y cuéntame. Charlamos hasta que se hizo de noche detrás de la ventana. El cambio de luz y la música nos llevó de la palabra a los besos, de los besos a las caricias. En estos tiempos ya nadie se escandaliza. Mis vecinos tampoco. ¿Quién podría hacerlo al ver dos cuerpos desnudos y sudorosos bailando en la oscuridad?
Me recuerda al poema de Gil de Biedma «Peeping Tom»»Ojos de solitario,muchacho atónitoque sorprendí mirándonosen aquel pinarcillo, junto a la Faculta de letras,//hace más de once años,al ir a separarme,todavía atontado de saliva y arena,después de revolcarnos los dos medio vestidos,//felices como bestias.Tu recuerdo, es curiosocon qué reconcentrada intensidad de símbolo,//va unido a aquella historia,mi primera experiencia de amor correspondido.//A veces me pregunto que habrá sido de tí.//Y si ahora en tus noches junto a un cuerpo//vuelve la vieja escenay todavía espías nuestros besos.Así me vuelve a mí desde el pasado,como un grito inconexo,la imagen de tus ojos. Expresiónde mi propio deseo.»(Las personas del Verbo.Ed. Lumen)Muy bueno el fragmento. Besos.
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No conocía el poema, pero es… muy sensual. Me encanta!
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