Siempre vuelvo de la oficina a casa caminando. Los días que trabajo por la tarde y cuando el tiempo lo permite, lo hago por el paseo marítimo. En esta época del año en la que los días, tímidamente, se van haciendo más largos, coincide mi salida con el comienzo del atardecer. Entonces yo camino despacito, saboreando los rayos de un sol que ya no calienta apenas, si es que lo ha hecho durante el día, demorándome en la visión de las olas que llegan a Santa María del Mar dejando una playa de chantillí. Y parecería que el tiempo no pasa, que se queda prendido en esa playa de media luna, si no fuera porque el sol, que nos mira y permite, ahora sí, que lo miremos, termina por perderse en el horizonte.
Los que llegan a esta ciudad por primera vez, los que se entretienen un poco en conocer y observar, se sorprenden de que, al contrario que en las grandes urbes, aquí la gente pasea. Pasea por sus calles, por sus alamedas, por sus plazas. Pasea sin prisa por una playa inmensa que se disfruta todo el año. Pasea por entre piedras de miles de años, piedras con nombre. Pasean los niños y los que hace tiempo que dejaron de serlo. Pasean las familias enteras y los solitarios. Pasean las almas de ilusiones recién estrenadas, que descubren la belleza por donde pasaron ya mil veces y los seres que se huyen de ellos mismos vagando eternamente. Pasean todos, hombres y mujeres de esta tierra, forasteros contagiados por el dulce pasar de las horas, turistas con vocación descubridora. Pasean y en ello se complacen.
¿No lo harías tú?
¿No lo harías tú?

Qué hermoso paisaje. Bien por tí que lo puedes disfrutar cuantas veces quieras. Gracias por permitirnos acompañarnos en tu paseo. Este escrito me hizo sentirme presente en ese paseo diario.
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Precioso lugar con la luz de febrero, no quiero pensar como debe ser en Abril.
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¡Te ha tocao!
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Espero contemplarlo en Marzo personalmente…
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Momentos para ser tú, momentos para disfrutar un poco, momentos para poder llegar a casa con la vaga sensación de que el día ha servido para algo…
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En mi ciudad también se pasea, y esos momentos que describes son de los que te reconcilian con todo.besos
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Qué envidia!!
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Me trae muchos recuerdos. Sentado en el paseo, en el borde, justo encima del club. Mirando la Caleta… Atardeceres de Cádiz. Si, si señora, muy hermosos.
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Ya te digo, mizerable, ya te digo.Lo mejor de Cádiz, sin duda, está a la verita del mar.
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Estoy con Gabi, incluso a veces paseo por su ciudad además de por la mía…Un beso.
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