Gota.

Levante. Calor.

Mi cuerpo se evapora en un rocío que satina mi piel. Una gota nace en mi nuca, allí donde deberían empezar todos los besos. La dejo hacer y se desliza por mi cuello hasta mi espalda, donde, suave, lentamente, hilvana mis huesos como las cuentas de un rosario.

Levante. Calor.

La gota avanza sin que me atreva a interrumpir su cauce de cosquillas, de carne estremecida, de piel erizada. Deja atrás la llanura, atraviesa la vaguada de mi cintura y se funde en la pátina líquida que me cubre.

Levante. Calor.

La ilustración, de Nicoletta.

9 comentarios sobre “Gota.

Deja un comentario