Olas.

Noche. La habitación a oscuras. Apenas una sábana cubriéndome la piel en este octubre con vocación de mayo tardío. Sola, apresto el oído. En alguna terraza cercana alguien cumple años: hace rato que voces desafinadas lo celebraban. Ahora sólo se oyen algunas risas rezagadas.

En la habitación de al lado, en otra casa, alguien ha encendido el televisor. Es triste no tener nada mejor que hacer en un dormitorio que ver una película. Parece que es de aventuras. Aventuras de otros. Ellos, a un palmo los cuerpos y sólo tienen ojos y oídos para la pantalla.

No es demasiado tarde y mañana es fiesta. Hoy también se oye el mar. No está demasiado lejos ni demasiado cerca, pero es como si la marea arrastrara arena en un murmullo hasta el pie de mi cama. No hace viento, no es un mar embravecido. Suenan las olas que llegan tranquilas a la orilla, como quien llega de un viaje sabiendo que al otro lado de esa puerta hay alguien esperándole, sabiendo que su próximo paso será un beso.

Se oye el mar. Olas rotas sobre la arena que presagian algo bueno.

La imagen, de Manuel García.

13 comentarios sobre “Olas.

  1. Siempre que hay calma se presagina cosas buenas, porque vienen los buenos deseos para renovarnos…Yo te mando mucha buena vibra de este lado del charco.

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  2. Ay el mar….que envidia me das, y con beso ya ni te cuento.Lo otro, lo de la tele en el dormitorio también me toca discutirlo a menudo con gente que tiene la casa llena de «plasmas» como se dice ahora. Que horror.

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  3. Que bonito, el texto y cuantos sentimientos se lee en el! Y esque creo que esta época del año es especialmente buena para estos pensamientos tan nostalgicos…Me ha encantao.

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  4. Mira ke ví leyendo a namasté: sus dos últimas palabras,magia y amiga, se escriben con las mismas letras en distinto orden!Ea,me voy a dormir,ke empiezo a parecer Rainman…

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