Ya se sabe lo que pasa en estos días de puente: el mundo se paraliza, los críos no tienen cole, la mitad de la población disfruta de unas mini vacaciones y a la otra mitad, a la que nos ha tocado venir a la oficina, pues también se nos ha contagiado el espíritu navideño y las ganas de fiesta y todo aparece como más relajado y más amable.
Estos días, digo yo que aprovechando el puente también, se celebran en el circuito de Jerez los entrenamientos de Fórmula I. Supongo (la verdad es que no me he preocupado demasiado por seguir las noticias que al respecto pudiera haber) que estarán rodando por allí Alonso, Hamilton, Massa (¿éste no se acaba de casar? ¿Luna de miel en Jerez?) y Raikkonen, al que el frío que nos atenaza aquí le debe parecer de broma. Parece que la Fórmula I sigue levantando pasiones, aunque sean los entrenamientos, y según testigos, ya ayer se podían ver enormes colas colapsando el acceso norte de la ciudad.
¿Y qué tiene que ver una cosa con otra? Eso mismo me preguntaba yo, hasta que esta mañana he cogido el autobús para venir hasta la oficina. Un autobús que nada tenía que ver con el que tomo habitualmente, lleno de niños-tortuga que no se quitan las mochilas de la espalda así tengan que llevarse a veinte viejas por delante a su paso, de madres histéricas por llegar tarde al colegio, de oficinistas medio dormidos… Hoy sólo éramos tres o cuatro, y el sueño nos duraba lo que tardaba el conductor en poner el autobús en marcha. Porque el buen hombre ha debido emocionarse hasta casi el orgasmo al ver la avenida vacía de coches y ha querido emular a los que sin duda son sus ídolos cada fin de semana durante la temporada de Fórmula I. Parecía que le disgustara cada vez que alguien solicitaba la parada, porque todavía no le tocaba entrar en boxes, y una señora casi ha tenido que saltar en paracaídas ya que poner en funcionamiento el sistema que baja el piso del autobús debe restarle puntos en la clasificación.
No quiero ni imaginarme cómo ha debido dar la curva en la Plaza España. Eso sí, para el próximo puente, me doy el paseíto y paso del autobús. Mis cervicales me lo agradecerán.

XDDDD El buen hombre, emocionao, emulando a los pilotos de Formula Uán, jajaja. Me alegra que hayas salido ilesa, jajaja. Un beso.
Me gustaMe gusta
Ja, ja, ja, otro piloto frustrado. Es que tiene guasa esa avenida un día normal. Comprendo al hombre. Lo que tendríais es que haber asistido como copilotos: tercera ras derecha y parada en Cortefiel!!
Me gustaMe gusta
te gustan las carreras? hija yo no acabo de cojerlas el gustillo
Me gustaMe gusta
Raquel, no te creas, que me ha costao… que he tenío que ir agarrada hasta con los dientes, que no veas el reprise que tienen los autobuses urbanos…
Malatesta, que mi parada es en sindicatooooooosss 😉
Frikineka, a mí no… pero al autobusero no veas cómo deben molarle!!
Besines pa tos!!
Me gustaMe gusta
Claro que te gustan las carreras, desde que corría Fangio :p
Me gustaMe gusta
Pues yo creo que de los Sindicatos hasta la plaza de España, con conductores así, es más seguro bajar la Cuesta andando. Un besote.
Me gustaMe gusta