Perfumes.

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Supongo que, como todo el mundo, en cuestión de olores, tengo unos gustos muy particulares. Normalmente no uso perfume, me basta con ir bien limpita y las fragancias que ya llevan el gel de baño y las cremas para el cabello y la piel que uso. Pero cuando llevo, y de unos años a esta parte, siempre es perfume masculino, ya que los de mujer me resultan demasiado empalagosos y cargantes. En particular algunos, me parecen atentados contra la pituitaria más que fragancias y algunas señoras son auténticas terroristas de los olores echándose medio frasco de cada vez.

El caso es que en mi último viaje a Barna me dieron a probar (bueno, suavemente me rociaron) un perfume que me pareció delicioso, convincente y respetuoso con el medio ambiente y las narices ajenas, un perfume que, compartido, podría ser el que me acompañara durante una temporada.

El error fue que, por mor de no parecer una terrorista en el aeropuerto de El Prat (bastante tengo con tener que descalzarme cada vez que vuelvo) determinada a acabar con la tripulación y el pasaje de mi avión a fuerza de perfume, no hice por traerme ningún frasco, decidida a buscarlo en este rinconcito del mapa.

Pero resulta que el rinconcito a veces es demasiado rincón y del perfume no tienen ni idea en ninguno de los sitios que he preguntado.

Y aquí es donde viene el motivo de este post: buscándolo, me he metido hoy en una perfumería de esas en las que te cobran por mirar de refilón cuando pasas por el escaparate. El señor, dueño, dolido por no poder acceder a mi deseo, me ha ofrecido un par de muestras de otros perfumes para que «él» los probara (he desistido de sacarle del error diciéndole que era para mí) y, en un sublime esfuerzo de ser amable, ni corto ni perezoso, ha agarrado el frasco de perfume de mujer que tenía detrás y me lo ha vaciado en el escote mientras argumentaba que era de los mejores que existían en el mercado.

De pronto me he sentido como un mosquito en una noche de verano. El señor, orgullosísimo, me ha desvelado la receta de tan magnífica fragancia recitando no sé cuántos nombres de flores. A mí, la verdad, me huele a talco, de ese del que nos cubrían de arriba abajo cuando éramos pequeños.

Ya hace un buen rato del «baño perfumado» y me duele un poco la cabeza. Se me vienen imágenes de ancianitas en misa de ocho o de tías solteras en el baile del pueblo con un prendido de violetas en la solapa. Menos mal que ya queda poco para llegar a casa.

La imagen, de CharlElie.

17 comentarios sobre “Perfumes.

  1. Mira!inguá que yo!a mí me gustan las fragancias masculinas…qué bien hablo ;PCuando vivía con mis hermanos me ponía una gota de esencia Loewe,una gotita nada más,mmm…ahora resulta que mi esposo no acostumbraba a usar,su madre le enseñó que se ponía colonia de baño,tipo nenuco 😦 ,…y Loewe es muy caro, así,cada vez que hay reunión familiar,…me pongo mis guantes y antifaz y a robar la gotita de mi aroma!
    Yo no podría aguantar con ese olor a misa encima,…con un lamparón de tomate en el escote me siento menos incómoda que con un olor que no me gusta.
    A la ducha! verdad?
    Besotes!

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  2. Pues mira en bitácora y decubrirás que otras cosas hacer en las perfumerías.
    Tienes razón; a cuenta de las distancias cortas en el bailoteo, lo de los perfumes a veces es un tanto cargante, pero como el agarre son unos 3 minutos de canción , mas vale eso que no llegar como pasa a veces.
    ¿Y…foto del escote en el momento del atentado, no habrá ¿no?

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  3. Aquí una amante infiel de los perfumes, especialmente de los de hombres también, y Alfredo lo sabe bien que es mi conejillo de indias, aunque siempre queda encantado con los botecitos que le regalo (el último me salió gratis porque a la dependienta se le olvidó cobrármelo antes de envolverlo y estás que se lo iba a recordar xxxD).

    Espero que se te pase pronto el tufillo, guapa 😉

    Un besote!

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  4. Jjajjajaj, India, tus guantes y tu antifaz, jjajjaja… sería un buen título para una novela: La ladrona de perfumes 😉
    En serio, el tipo me ha amargao la mañana. Y ha caído perfume encima de la chaqueta de cuero!! Pobrecilla, pasará la noche a la intemperie, a ver si se le va el tufo…

    Yo-yomismo, me echa el ‘perfume viejuno’ en el pelo y entonces sí que se lleva un sopapo! La próxima vez que entre en una perfumería regentada por un señor, iré con un burka…

    Carlos, hijo, en esa perfumería no había fotos de preciosas modelos en las que fijarse… si toda ella parece un retablo barroco!
    Y foto del escote.. tú crees que estaba yo pa llevar una cámara en la mano? Mejor me hubiera venido un spray de pimienta, pa darle al tipo su merecido!!

    Karmenah, y creía yo que era un bicho raro por usar perfume de chico!!! Y somos legión!!

    Besines para todos 😀

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  5. Ja ja ja… creí que era el único…

    Nunca uso perfume (sí desodorantes), incluso en las telas, los suavizantes los detesto… te comprendo en la situación ja…

    Besos

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  6. Caminante, qué va… del que quiero, ni rastro, tan exclusivo es 😉
    Eso sí, ya sé cual es el que seguro no me voy a comprar!

    Buitre, yo sí uso, de vez en cuando. Lo que pasa es que tiene que ser algo muy tenue, que se note pero que no moleste…

    Ay, Jabelaida, esos sí que apestan… y a tó esto, que la fan número uno de Avón eras tú, de las barras de labios por lo menos 😉

    Besinessss!!

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  7. Hola querida.
    Hace tiempo que no te huelo, pero alguien por aquí lleva tu perfume tatuado y así te voy recordando hasta que nos veamos. Por cierto, está Barcelona de lo más lindo… un buen aroma te remido desde el sant jordi, de muchas rosas!

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  8. Yo tampoco soy muy de perfumes, me gusta más el olor de la piel fresca, pero cuando llega la ocasión, elijo, invariablemente, alguno que no sea excesivamente penetrante, porque ni yo misma me aguantaría entonces
    Un besote, guapa.

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