Junio.

De nuevo casi se acaba el mes sin que yo haya posteado mi hoja del calendario Schiele. Un mes con sus cosas malas, menos malas y alguna buena que hubo también. Un mes que se acaba y que nos deja más cerquita las vacaciones.

La chica que me ha acompañado las últimas semanas ha sido Wally con camisa roja. Con camisa roja y poco más, como nos tiene acostumbrados el artista en los últimos meses. Wally fue Valerie Neuzil, una joven de diecisiete años, amante de Schiele que le sirvió de modelo para algunas de sus mejores obras y con la que huyó de Viena para instalarse en el campo, en Krumau, lo que hizo que fuese acusado de corrupción de menores.

Y si Wally me acompañó, también lo hicieron Ryszard Kapuściński y Enric González. El primero, con sus Viajes con Heródoto, un maravilloso relato de viajes que comienza con un joven periodista en la década de los cincuenta, que sólo conocía su Polonia natal y que, tras plantearse la sensación que sentiría al cruzar la frontera, sólo cruzarla, es enviado a la India, con poco más que lo puesto y, en la maleta, un ejemplar de las Historias de Heródoto que lo acompañará, después de la India, a China y a África.

A decir verdad, no sabemos lo que incita al hombe a recorrer el mundo. ¿Curiosidad? ¿Anhelo irrefrenable de aventura? ¿Necesidad de ir de asombro en asombro? Tal vez: la persona que deja de asombrarse está vacía por dentro; tiene el corazón quemado. En aquéllos que lo consideran todo déjà vu y creen que no hay nada que pueda asombrarlos ha muerto lo más hermoso: la plenitud de la vida. Heródoto se sitúa en el  polo opuesto. Con su continuo ir y venir, es un nómada infatigable, ocupado en mil cosas, rebosante de planes, ideas, hipótesis… Siempre de viaje. Incluso cuando está en casa (pero, ¿dónde está su casa?), es porque o acaba de volver de un viaje o está preparando el siguiente, el cual ha de ser entendido como un esfuerzo e indagación, como un intento de conocerlo todo: la vida, el mundo, a sí mismo.

El segundo libro, Historias de Nueva York, de Enric González. Ya he contado muchas veces que en los desayunos de mis jornadas laborales lo único que me acompaña es un libro. Mucha gente en la cafetería me mira, todavía hay quien no concibe ver a alguien tomando café y leyendo algo que no sea el periódico. Alguna vez, algún conocido con el que he coincidido ha llegado a preguntarme ‘¿tan temprano y ya leyendo?’. Así que debo ser la rara de la cafetería. Y supongo que el hecho de que me hayan visto los días que me ha durado el libro de Enric González soltando alguna que otra carcajada no ha debido mejorar precisamente mi fama.

Los forasteros en Nueva York somos reconocibles porque vamos por la calle mirando hacia el cielo con la boca abierta. A algunos se les pasa en unos días. Otros llevamos la nuca encajada entre los omóplatos durante meses. Soy de los que se emboban con los rascacielos, quizá porque me producen vértigo, o porque son las catedrales contemporáneas y están para eso, para embobar a gente como yo.

Este mes, además, quiero hacer otra recomendación. No se trata de otro libro, sino de una película, la sueca Déjame entrar, de Tomas Alfredson. No os diré de ella nada más que por favor, por favor, hagáis por verla. Dejaré que hable de ella quien realmente sabe.

6 comentarios sobre “Junio.

  1. Pues la ilustración de este mes me gusta más que el anterior. Ya tengo ganas de ver el del mes de Julio, a ver con qué nos sorprende.
    Intentaré ver la película ya que la recomiendas. Lo mismo que pasó con 2046 que ya tengo mono de verla. Vamos que no creo que tarde más de una semana.
    Besitos lina.

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  2. Pues coincido con algún comentarista, me gusta muchísimo la ilustración. Lo que no me gusta tanto es el calor que está haciendo, y viendo que se habla del mes de Julio….más me aterra.

    Miraré lo de la película, a ver que tal…..

    Un saludo, AMP. ( me gusta lo de AMP)

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  3. Es siempre un placer pasar y encontrarnos con el Schiele del mes, qué dure, qué dure!
    Anoto la recomendación de la peli sueca y me sumo a una de las tantas almas que necesitan recorrer mundo y ver como se vive en otros países!!
    te cuento, entre nos, que ahora estoy más que fascinada con Brasil! De ahí el nombre de mi felino!
    Muchos, muchos besos!!

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