Y no, no es una película (mala, muy mala) de Álmodovar. Es cuando te miran con cara de oso enfadado si das los buenos días por la mañana. Es el jovencito que mira para otro lado sentado mientras un anciano se sostiene de pie a duras penas en el vaivén del autobús.
Es la señora que con cara de perrillo apaleado se va metiendo delante tuya en la cola del supermercado y la que le vocifera al carnicero que sólo quiere cuarto y mitad de carne pa’guisá cuando tiene cuatro personas delante.
Es el que te hace gestos con la mano cuando ha querido girar la curva antes de que apareciera nadie por su izquierda y para a dos centímetros de ti, que estás con el corazón en la garganta y el paso de cebra debajo de tus pies. Es el camarero que te tira el café desde el otro lado de la barra, la señora que te empuja para coger antes que tú un asiento que no tienes la más mínima intención de ocupar. Es el que tira disimuladamente el envoltorio del helado a medio metro de una papelera y el que no recoge las cacas de su gran danés.
También el que habla por el móvil a gritos en un vagón silencioso, la que pasea el chihuahua con tres metros de correa atravesando la calle, el compañero que te maldice de mala manera (¿hay buenas maneras para maldecir?) al darte la vuelta por llevarte el último café de la máquina cuando no hay café desde la semana pasada y tú remueves un chocolate humeante en tu vaso de papel.
Es el operador que te marea y te torea durante horas al teléfono sólo porque quieres poner una reclamación.
Es el vecino que a pesar de verte entrar cargada en el portal, se mete en el ascensor dejándote con el saludo en la boca y el alma y las bolsas en los pies.
Es la ladrona pillada in fraganti que lejos de azorarse amenaza al dependiente y lo insulta, y le grita, y le humilla dejándole un sabor acre en la boca y los puños crispados.
Lo malo es que hay miles de ejemplos más. Lo triste, que cada vez son más frecuentes.

ya te digo que si hay muchos ejemplos…yo te añado en el sector madres en puerta del colegio…telita marinera…y qué sabio el refranero con aquello de «De tal palo tal astilla»….lo peor,que sin querer una astilla se te cuele en un dedo…yo ya estoy con horas robadas al sueño,vida…de darle vueltas y vueltas al coco con el mundo en el que dejo cada mañana a mis churumbeles…cuánto tienen que espabilar,Ampharouito…la de lobos que hay…la de acre que se van a tragar un día y otro…
Achuchones!!!
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Buenas tardes Anita.
Pues lo cierto es que la lista seria interminable… Por desgracia.
Si no te molesta yo te abriría la puerta del coche 😉 soy un antiguo.
Besines con educación.
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Sí hija sí, qué ascazo de humanidad. Yo no sé si somos pocos los educados o es que los maleducados lo pringan todo con poco que hagan. Lo digo en serio. Muchas veces me lo planteo porque empiezo a renegar de todo el mundo desde que me levanto hasta que me acuesto. Ni un detalle tiene la gente, ya no detalles! sino un mínimo de decencia para no atropellarnos los unos a los otros. No sé, nena, últimamente hasta he empezado a disculpar determinadas actitudes en plan «no se habrá dado cuenta, todos no somos iguales, tendrá un mal día…» para no ahogarme a mí misma con mi propia bilis porque llega un punto que para mí es insano soportar todo esto e indignarme tanto… Supongo que lo hago para sobrevivir y para que todos los días no sean como lo que describes pero cuando te han educado de una manera, bueno, cuando te han educado, a secas, esos comportamientos te acaban hundiendo la moral. Primero cabrean pero según vas acumulando acabas asqueada y cansada…
Besitos y espero que vomitar todo eso aquí te haya servido para desestresarte un poco…
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Por cierto Rey, yo he renegado toda la vida de los antiguos (ya sabes «¡mi puerta me la abro yo!»). No sé si me hago mayor o es que hay que elegir entre antiguo y maleducado. Desde luego supongo que todas nos quedamos con los antiguos…
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Pues lo cierto es que la existencia de los antiguos esta bastante en desuso, es mas te miran raro las mujeres cuando haces acto de presencia, que le vamos hacer… The times they are a changing.
Lo de la puerta solo era un ejemplo, supongo que lo antiguo se refleja en otros detalles.
Besines pa las dos.
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India, yo lo de las madres en la puerta del cole no lo sufrí, dejaba a Lorah a vuelapié y salía corriendo para el trabajo… aunque si hubiese tenido las mañanas libres también hubiese huido como de la peste!! Pero bueno, piensa que a tus churumbeles los dejas con sus compis, que todavía serán bastante inocentes, y con sus profes.. y que aprender a enfrentarse con los lobos también es necesario!
Rei, pues mira que si yo tuviera coche, también te la abriría a ti, yo es que soy una moderna 😉
No, en serio, una cosa es la galantería y otra la educación: dejar pasar, abrir la puerta… cosas de esas, no creo que tú me las debas por ser un hombre, ni que yo me las merezca por ser mujer, que a estas alturas ya estamos un poco por encima de eso. Pero tampoco me voy a poner como un basilisco porque lo hagas 😉
Rune, pues la verdad es que sí, que ha servido como terapia 🙂 Que el lunes estaba que me arañaba toa la cara pa’rriba!! Y es que es normal, cuando vas viendo una tras otra, las malas caras, los malos gestos, los ‘por mis wevos’ y los gruñidos… cuando la mala educación ya son faltas de respeto y te vas encendiendo poco a poco… que una intenta no combustionar para no convertirse también en una energúmena y que cada vez es más difícil conseguirlo… Oish, ves qué bien??? Otro ratito de terapia 🙂
Y deja que el Rei te sujete la puerta, mujé, que es buen mushasho
Besines, hermosos!!!
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Parece que me habéis confundido, yo no he dicho que lo deba hacer porque vosotras seáis mujeres, ni porque deba nada por ser hombre, yo si veo que es educación. Ese es el problema que hay actualmente, que lo haces porque te apetece simplemente y encima les sabe mal a ellas como si las menosprecias.
Besines precurro
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Rei, reguapo, si creo que estamos hablando de lo mismo: de sujetar la puerta porque sí, porque está bien, porque apetece, porque es más agradable que dar con ella en las narices… independientemente de si es una chica, un chico, un sargento armero o la vecina del quinto. De que es una forma de ser amable, que es lo que nos enseñaron cuando éramos pequeños y a lo largo de nuestra vida hemos visto que está bien… y que lo echamos de menos cuando ves que otros pasan de esos «modos» y llegan, como decía antes, hasta la falta de respeto.
Besines incurro 😉
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Por cierto,no te dije nada de la foto…y me encanta jijijijijijijiji a mi él siempre le impresionó lo largo que se me ve el dedo corazón cuando hago ese gesto jijijijijijiji
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Bon día Anita
Pues si, va a ser que coincido contigo 🙂
Besines presiesta 😉
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India, la foto mola, a que sí??? Y bueno, si a tu él le impresiona, es señal de que no le haces el gesto demasiadas veces, jjjajajajajjaj 😀
Rei, tú lo ves, que escribiendo se entiende la gente??
Besines, guapos míos!!!
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