Cinco tonterías por minuto

Esta mañana me han reñido por tener abandonado el blog. Sí, sí, Malatesta, no mires a otro lado que has sido tú. El caso es que me ha dado penita. No es que nunca haya escrito mucho (menos de seiscientas entradas en casi siete años no es un record del que sentirse orgullosa), pero pocas épocas ha habido (viruses, males y cosas por el estilo aparte) en que esto haya estado tan solito. Y la verdad es que me apetece escribir, pero pocas veces encuentro el momento y la calma para hacerlo. Así que esta tarde, que a priori no debería ser complicada, me lío y hasta donde llegue (por que esa es otra, soy así de pejiguera: si no acabo un texto del tirón, sé que posiblemente sea desterrado al olvido en este bendito google docs). Por lo de pronto, ya tengo el primer párrafo escrito, tal que si me lo hubiese mandado hacer Violante.

Os he hablado muchas veces del sitio donde tomo café cuando estoy trabajando. Lo dirige una pareja de hermanos ucranianos, rubios como las candelas. Llevan mucho tiempo en España, de hecho, la chica, antes de dirigir la cafetería, estuvo trabajando como empleada del anterior dueño. Lo que me llama la atención (y ya sé que es una tontería), es que entre ellos hablen en castellano. Quizá es por verse más integrados, aunque os puedo asegurar que lo están. Tanto que, cuando hablan de los chicos extranjeros que estudian español en la academia de al lado, porque se tengan que indicar a quién va un café o quién ha pedido el bocadillo, se  refieren a ellos como ‘los guiris’.

En los últimos días utilizo bastante el autobús. Antes iba más veces caminando a la oficina, pero, entre que por la mañana me acompaña Lorah y a esas horas se niega a ir andando y el frío que hace, tiro más de bonobús esperando a la primavera. Y todas esas veces que lo tomo, sobre todo por las mañanas temprano, cuando coincidimos con la mitad de los adolescentes de cuatro colegios a la redonda más cantidad ingente de trabajadores apretujados unos a otros me han hecho llegar a una conclusión: en verano porque se suda más, y en invierno porque hace frío y la gente se ducha menos, la gente parece no tener pudor en oler mal convirtiendo el transporte público en el horror.

Muchas veces, cuando me acuesto, al apagar la luz y cerrar los ojos, veo colores. No un fondo de color, sino escenas borrosas (normal, soy miope como un topo y duermo sin gafas) como vistas con un visor nocturno. Unas veces en rojo, otras en verde. Un efecto curioso que dura lo que tardo en quedarme dormida, es decir, menos que nada. Pero el otro día, al cerrar los ojos (sin apagar la luz, que estaba Beaumont liado con su Kindler), lo que veía era un remanso de agua quieta, que lamía con calma lo que parecía ser el casco de un pequeño barco. No estaba dormida, porque oía la tele que estaba viendo Lorah en la habitación de al lado, al abuelo del piso de abajo toser y sentía a B. leyendo a mi lado, pero cada golpe del agua me iba meciendo, y cada vez se hacía más oscura, más densa, y ya no distinguía los reflejos del sol sobre ella, sino que era como si me hubiese sumergido completamente… Entonces sonó el despertador.

Ahora la tontería más tonta: el lunes pasado, a la salida del cafetal, cuando fiché en el pecé que nos lleva el control horario, la pantalla me dio como resultado siete horas, siete minutos y siete segundos. Soy la nueva agente cerosiete, con licencia para no llegar tarde. Lo advertí, es la tontería más tonta, pero a mí me hizo sonreír.

Y por cierto, esto sí que no es una tontería, y por eso no va incluido en el título: hoy es el cumple de mi santa madre y de mi santo varón, así que, en terminando y en publicando, me voy a celebrarlo, que la ocasión lo merece!

7 comentarios sobre “Cinco tonterías por minuto

  1. Jajajaja, tonterías de esas como lo de la licencia para no llegar tarde tengo unas pocas al día que me hacen sonreir y pienso «se lo tengo que contar a alguien» pero luego digo «mejor me lo quedo para mí que me van a mirar raro» 😀

    Por cierto, daría lo que fuera por cerrar los ojos y ver y sentir esto que cuentas y dormirme como mecida por unas suaves olas… qué paz me ha dado leerlo…

    Muchos besitos nena… que tengas un buen finde.

    Me gusta

  2. Mi chuli… no se puede ser más linda… es taaaaaaaaaannn agradable leerte y que regales el transportarse a donde tú nos lleves… aunque sea oliendo la peste de la gente en los buses… no importa, también están esos momentos de luces de colores y de agua en calma que te mece…
    Felicidades a tus santos, madre y varón, a él ya le felicité dos veces jijijiji
    Gracias a Malatesta! por regañarte…
    Y achuchones a Lorah y a ti, por guapas!

    Me gusta

  3. ¡Por fin alguien me hace caso en algo! Me congratulo por partida doble.
    Cucha, ¿tú no te tomarás pastillitas de colores antes de dormir, no? Yo veo estrellitas todas las noches antes de dormir, pero es porque las pegué un día en el techo, je, je.
    Felicidades a tus seres queridos. Se ve que estamos en la época, porque ayer fue el cumpleaños de la mía mamma.

    Me gusta

  4. Exter, bueno, ya estoy acostumbrada a que me miren raro, así que una vez más… y bueno, después os cuento que veo luces de colores antes de dormir y ya no es que me miréis raro, es que ni me explico cómo seguís viniendo 😛

    India, tú sí que eres bonita!! Quedan felicitados todos, no te peocupes. Y a Malatesta no le des jarilla, que otro día me va a tirar de las orejas y todo!!! 🙂

    Maletesta, anda, anda… no te quejes, que siempre te hacemos caso!
    Y no, no me tomo pastillicas de colores, ni me fumo ningún aliño extraño 😉
    Felicidades a la tua mamma (parecemos un pasodoble de Juancal’lo), aunque sean algo atrasadillas!

    Besines a todos, requeteguapísimos!!!

    Me gusta

  5. Pingback: Pompas » Ampharou

Deja un comentario