Ni estaba muerta, ni estaba de parranda, ni me había olvidado de vosotros (¡válgame dior!). Sólo he estado un poco atareada con los vastos y gloriosos fastos que hemos tenido por aquí el pasado fin de semana. Pero ya pasaron (ea, ea, ya pasó, mi niña, ya pasó).
¿Que no os habéis enterado? Hemos tenido la gran fiestuki de todos los cafetales del mundo mundial. Sí señores, han venido casi todos: Juan Valdés (sin borrico ¿o lo traía?), Clooney y Malkovich, el coffee master de Starbucks… entre los pocos que han faltado, Carmen Maura, que por lo visto no le salían las cuentas con las tacitas. Ha sido todo un éxito la fiestuki. Se ha hablado y mucho, principalmente de si al café solo hay que ponerle azúcar o no, o de si al torrefacto se le puede seguir llamando café. Algunos abogaban por volver a introducir la achicoria en el mercado mientras la mayoría se echaban las manos a la cabeza ante semejante idea. Al final, todos se han dado la mano, palmaditas en la espalda y se han ido por donde han venido (más o menos directamente) prometiendo verse el año que viene para volver a hablar de lo mismo o no. Se han hecho muchas fotos. La cafetalista (¿o es cafetera?) principal ya ha dicho que la fiestuki nos ha quedado chupendi lerendi y que muchas gracias por venir a los que vinieron y por estar a los que ya estábamos, aunque menos.
En fin, que tras semanas de ajetreo en los que parecía que no salía del cafetal, ni levantaba la cabeza de los miles de capsulitas que amenazaban con ahogarme, tras episodios de pánico varios y estrés continuo, parece que llegan tiempos más calmados, en los que, al menos, recuperaré un poco de sosiego y dejaré de soñar con capuchinos y cafe au lait varios. Hasta los próximos fastos. Nos leemos.

«Toooda la mañana metía en la cocina… y luego dura cinco minutos en el plato!» el/la que cocina placeres que degustamos salvajes… algo así ha debido ser para ti… pobreta…
Ea! ahora a contarnos qué librito, qué Mucha deleita tus ojazos, qué serie has empezado… 😉
Aaaaachuchones!!!!
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Algo más o menos así, India. En un suspirín se han comido la cima. Eso sí, por lo menos no me ha tocado fregar los platos 😉
Y bueno, cuando todavía estábamos de resaca, ya nos han metido en otro fregado. Más pequeñín, pero que nos va a tener colapsadas una semanita más 😦
Besines preciosa!!
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