
A lo justo y por los pelos, que se nos acaba agosto y todavía no os he enseñado el precioso cuadro que lo corona en mi almanaque, así que vamos a ello.
Se trata de la Santa Catalina de Alejandría, de Rafael Sanzio. La ilustración de mi almanaque solo recoge un fragmento, el busto, y es una lástima porque es una obra para admirarla entera. En ella aparece Santa Catalina, mártir cristiana, quizá la más representada durante el barroco, con la rueda, símbolo de su martirio (aunque al final fuera decapitada), en éxtasis, con la mirada al cielo y una mano en el pecho y sobre un paisaje árido.
La figura, monumental, destaca por su postura: apoyada en la pierna derecha, hace un tirabuzón con el cuerpo, dirigiendo las caderas hacia la izquierda, el pecho hacia la derecha y la cabeza de nuevo hacia la izquierda del cuadro. Esto, unido al diseñó retorcido del peinado y de la tela amarilla que la envuelve por la cadera, confiere dinamismo a la imagen de la santa, que recuerda en la pose a la Leda de Leonardo, que Rafael había copiado poco antes de pintar a esta santa Catalina.
Como siempre, os dejo el enlace a la página de la National Gallery donde podéis encontrarla.
Sigo ahora con las lecturas. Bueno, con la lectura, que lo único que he hecho es terminar el que os comenté el mes pasado, El ferrocarril subterráneo, de Colson Whitehead. Magnífico libro, sí señor, más duro que la serie, que suaviza la historia (sin dejar de ser tremenda) con el toque onírico que le da Barry Jenkins. Vuelvo a recomendaros encarecidamente tanto el libro como la serie.
Y sigo con las series: el visionado anual de Yo, Claudio, que no puede faltar cada verano en Ca’Ampharou, y en ella estamos, aunque Claudio ya está viejito y no le queda demasiado. Retomamos también Gangs of London, que habíamos empezado hace unos meses. Error. Teníamos que haberla dejado ahí. El último capítulo es un despropósito detrás de otro y se carga por completo el buen comienzo que tuvo. Os la podéis ahorrar sin ningún remordimiento.
Y ahora os voy a hablar del descubrimiento del mes. ¡Qué digo del mes, del año!! Estoy absolutamente enganchada y fascinada por Inside n. 9. Es una serie inclasificable. Humor británico, ahí lo dejo. La pareja de cómicos Reece Shearsmith y Steve Pemberton, creadores y que aparecen en todos los capítulos, dando vida a los más variados personajes. Capítulos de media hora, autoconclusivos y sin nada que ver entre ellos. De miedo, de risa, tiernos. Siempre sorprendentes, eso sí. Lo único que tienen en común es que todos se desarrollan dentro del número nueve. Y el nueve puede ser cualquier cosa: una planta de hotel, un coche patrulla, una cabina de karaoke, la casilla de un calendario de adviento… Todo es posible y nada es lo que parece. Me he visto casi sin pestañear las cinco temporadas que tenía disponibles Filmin… ¡¡Y hoy se estrena la sexta!! Así que me voy a dar prisa, que tengo faena…
Cuando terminé las cinco temporadas que os comentaba arriba, me quedé con ganas de más, y bicheando en internet me enteré que esta pareja tenía un par de series anteriores. Así que me dispuse a verlas y así di con Psychoville. Inside n. 9 repite algunos de los personajes de ésta y son absolutamente memorables. Divertida, desvengonzada, me queda solo un capítulo de la primera temporada (son dos) y ya estoy deseando ver más.
Como os he dicho, tengo una serie que meterme en vena. Cuidaos, quereos y sed buenos.


![1darius[1]](https://ampharou50.home.blog/wp-content/uploads/2020/04/1darius1.jpg)





