El director de grabaciones de la serie Masterworks de Columbia y los ingenieros de sonido que lo acompañan son veteranos comprensivos que aceptan con total naturalidad el conjunto de rituales, flaquezas y manías de todos los artistas. Sin embargo, hasta estos espíritus curtidos en mil batallas se sorprendieron con la llegada del joven pianista canadiense Glenn Gould y su «equipo de grabación» para llevar a cabo su primera sesión con Columbia. El señor Gould debía pasar una semana grabando una de sus principales especialidades, las Variaciones Goldberg de Bach.
Era un cálido día de junio, peor Gould llegó embozado en su abrigo, provisto además de gorra, bufanda y guantes. El mencionado «equipo» consistía en el típico portafolios musical, al que se sumaba un copioso lote de toallas, dos botellas grandes de agua mineral, cinco frasquitos de pastillas (todas de distinto color y correspondientes a distintas prescripciones médicas) y su silla especial para tocar el piano.
Como se descubrió en su momento, se necesitaban toallas en abundancia porque Glenn pone en remojo las manos y los brazos, hasta la altura del codo, por espacio de veinte minutos, antes de sentarse al teclado, un procedimiento que muy pronto se convirtió en un ritual de camaradería de grupo; todo el mundo se sentaba a charlar, a hacer bromas, a intercambiar pareceres sobre música, literatura y cualquier otra cuestión mientras el «remojo» seguía su curso.
El agua embotellada era una necesidad indispensable, puesto que Glenn no soporta el agua del grifo de Nueva York. Las pastillas tenían todo tipo de justificación: jaqueca, alivio de la tensión, una buena circulación. El técnico que se ocupa del aire acondicionado trabajó cuanto fue humanamente posible en el panel de control del estudio de grabación. Glenn es extremadamente sensible al menor cambio de temperatura, de modo que se producían continuos ajustes del enorme sistema de aire acondicionado del estudio.
Sin embargo, la silla plegable supuso el mayor «desvarío» de todas las «variaciones» Goldberg. Se trata de una silla de jugar al bridge, en esencia, cuyas patas se ajustan individualmente a la altura deseada, de manera que Glenn puede inclinarse hacia delante, hacia atrás y a ambos lados. Los escépticos del estudio pensaban que era una mera extravagancia de primer orden hasta el momento en que se inició la grabación. Entonces vieron cómo Glenn ajustaba la inclinación de la silla antes de ejecutar los poco menos que increíbles pasajes de manos cruzadas de las Variaciones, inclinándose todo lo que la posición exigía. Se reconoció unánimemente que la silla era un aparato magnífico, avalado por una lógica aplastante.
Al piano, Gould se convertía en otro fenómeno: en ocasiones cantando mientras toca, otras cerniéndose sobre el teclado y encorvándose a más no poder, otras veces tocando con los ojos cerrados y echando atrás la cabeza. El público reunido en la sala de controles lo contemplaba embelesado, e incluso el técnico del aire acondicionado empezó a experimentar cierta querencia por Bach. Ni siquiera en los previos de la grabación interrumpía Glenn su incesante movimiento, ni dejaba de dirigir rapsódicamente, componiendo un verdadero ballet para la música. Para subsistir mascaba galletas de arrurruz y bebía leche desnatada, en tanto que fruncía el ceño ante los sustanciosos sándwiches.
Tras una semana de trabajo, Glenn anunció que, por lo que a él concernía, se sentía satisfecho con la grabación. Recogió sus toallas, sus pastillas y su silla plegable. Estrechó la mano a todo el mundo a modo de despedida: el director de grabación, los ingenieros de sonido, el representante del estudio, el técnico del aire acondicionado. Todos coincidieron en que echarían de menos las alegres sesiones de «remojo», el sentido del humor y el entusiasmo de Gould, las pastillas y el agua mineral.
«Bueno –dijo Glenn mientras se embutía en el abrigo, la gorra, la bufanda y los guantes para hacer frente a los aires de junio-, ya sabéis que en enero estaré de vuelta.»
Y así será. El técnico del aire acondicionado se está preparando ya para afrontar tamaña empresa.
Nota de prensa emitida por Columbia Records el 25 de junio de 1955, después de que Glenn Gould pasara cuatro días en el estudio -una antigua iglesia- que Columbia tenía en el centro de Manhattan grabando las Variaciones Goldberg de Bach. Extracto de Vida y Arte de Glenn Gould, de Kevin Bazzara.