Te oigo y eres tan real como mis propias manos, tan cercano como esta piel que se aferra a ti.
Tu risa, tus cambios de voz, los mimos de tus palabras que me acarician la espalda y se trenzan en mi pelo.
Te oigo y me tienes asida a tus brazos.
Te oigo y te descubro en cada guiño, en cada gesto.
Te oigo y te siento.
Te acercas a mí. Nos sobra el tiempo.
Tu risa, tus cambios de voz, los mimos de tus palabras que me acarician la espalda y se trenzan en mi pelo.
Te oigo y me tienes asida a tus brazos.
Te oigo y te descubro en cada guiño, en cada gesto.
Te oigo y te siento.
Te acercas a mí. Nos sobra el tiempo.

