Ampharou’s library: diciembre

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No, no me he vuelto loca con el 2014. Todavía no me ha dado tiempo. Es que en los últimos días del año anterior tuve la intención de colgar esta entrada, pero Ampharou, el blog, no ésta que os escribe, decidió fenecer para despedir el año. Primero él agonizaba, luego llegué yo y terminé de rematarlo. Menos mal que 3nity siempre acude al rescate, como la mejor Chica Maravilla, y en un pispás me lo ha dejado niquelao, precioso por dentro y por fuera, y totalmente operativo. Para entonces ya han pasado el año, las uvas y hasta las repeticiones de los programas de fin de año de todas las cadenas, pero me da penilla el pobre Lowry, que no tiene culpa el hombre de lo vaguísima que he sido yo este año, así que, echad una semanita para atrás y leed, muchachos, leed:

Como os he escatimado los dos últimos meses los cuadros de Lowry, y como éste será el último (pobrecillo, cuánto lo he maltratado saltándome meses), vamos al lío, que se me acaba el tiempo y ya no hay para mucho más.

A street view, St. Simon church es la obra que termina el calendario. Una escena que podría corresponder a cualquier domingo por la mañana de cualquier pueblo, con la gente paseando alrededor de la iglesia, con su cura y los trajes de domingo. Sólo nos falta el perrillo raquítico para que sea una escena típica de Lowry, porque tenemos hasta la chimenea escupiendo humo de su pintura industrial. Sigo insistiendo en que busquéis más obras de este autor: éstas de carácter cotidiano son las más famosas, pero podríais perder horas (yo lo he hecho) observando sus retratos y sus pinturas eróticas.

No sólo he estado perezosa estos meses para escribir, sino también para leer. Le sigo dando vueltas a El final del desfile y mirando de reojillo a un par de libros que tengo pendientes y me muero por leer… bueno, a uno lo miro, pero el otro lo tengo escondido, por propia voluntad, porque la tentación de abandonar las cuitas de los Tietjens era demasiado grande. Espero terminármelo en estos días, y poder empezar el año con lecturas nuevas (¡y sobre todo hincarle el diente por fin a McEwan!) (¡¡Por fin lo terminé!! ¡¡Albricias!!)

Seguimos con las series: llorando todavía que Breaking Bad acabara, seguimos (y acabamos) Boardwalk Empire y House of cards. Las dos altamente recomendables. De la primera ha sido la cuarta temporada la que hemos acabado, y sigue siendo tan buena serie como al principio. De House of cards qué os puedo decir… que tenéis que verla, sobre todo si os gusta Kevin Spacey, que está en estado de gracia en ella.

También he empezado a ver American Horror Story. En ésta, me he tirado de cabeza directamente a la tercera temporada, empujada por Lorah, que intentaba convencerme, pobriña, desde la primera… pero ya sabéis lo miedica que soy, por eso ha tardado tanto la muchacha en conseguir que me sentara con ella a verla, y ¡ahora estoy encantada!, esperando a terminar Coven (ahora están con el parón navideño, parece que está feo emitir una serie de brujas en estas entrañables fechas) para empezar con las dos anteriores.

Y mientras tanto, nos mordemos las uñas porque está a punto de empezar ¡¡Sherlock!! (Ni que decir tiene que a estas alturas, ya hemos visto el primer capítulo de la primera temporada…)

En cuanto a películas sí me ha cundido un poco más el tiempo, que he visto unas cuantas: Lost in traslation (otra vez), Lawrence de Arabia (otra vez y como pequeño homenaje que le quisimos hacer a sir Peter O’Toole, aunque el mejor fue una entrevista que emitieron en noséquécanal, que le hizo Robert Osborne y que es absolutamente deliciosa), Un pez llamado Wanda, Los increíbles, Anna Karenina (preciosa), El último concierto, Gru 2 (¡yo quiero un minion!), la maravillosa El golpe, El verano de Kikujiro (otra vez), la bonitísima My blueberry nights (otra vez), Sherlock Holmes, un juego de sombras (para seguir con el guapo Jude Law) (Expiación -otra vez- y El hombre tranquilo han caído este fin de semana), y alguna más que seguro que me dejo en el tintero.

Bueno, al año le quedan dos días. Literalmente. Así que sólo me queda desearos para el nuevo que venga cargado de cosas hermosas, de mucho arte, de buenos libros, mejores series, grandes películas y tiempo y ganas para disfrutar de todo ello.

 

Ampharou’s library: septiembre

cripples

No estaba muerta, estaba de parranda. O de vacaciones, que es lo mismo. Y ¡albricias!, todavía me queda una semana. Pero ya falté a la cita de agosto (que fue un poco complicado) y no quería faltar también a la de septiembre, así que aquí os traigo la ilustración correspondiente del almanaque de Lowry, The Cripples. Es de suponer que en un Londres con una guerra recién terminada (el cuadro es de 1949), encontrar mutilados de guerra o lisiados por enfermedades no debía ser nada extraño. Lowry los pinta a todos juntos en un espacio vacío y ajeno a la ciudad industrial que aparece detrás de las rejas. No faltan aquí tampoco los perros, más famélicos que nunca.

Sigo con El final del desfile, de Ford Madox Ford. Sigo con él en la mesilla de noche, sin tocarlo, quiero decir. Un poco vaga en lecturas me han encontrado estas vacaciones, vaga y con remordimiento de conciencia, sobre todo cuando veo el montón de libros que tengo pendientes y a los que estoy deseando hincarle el diente.

Para lo que sí ha dado este tiempo es para las series. Vi la octava y última (¡por fin!) temporada de Dexter. La vi porque ya sentía curiosidad con lo que iba a pasar con él, pero es una serie a la que le han sobrado cuatro temporadas de largo. Y de ello me ha terminado de convencer el final, más propio de los Serrano que de una serie que prometía tanto en sus principios.

Con Breaking Bad ha sido intenso: empezamos a ver Beaumont y yo la última temporada (¡y qué última temporada!), pero cuando volvió Lorah, que había empezado a verla, me puse con ella desde la segunda temporada. Resumiendo: capítulo nuevo por semana y, entremedio, tres temporadas que ya había visto y que nos han durado poco más de quince días. El domingo próximo se emite en Estados Unidos el último capítulo de la serie, una serie memorable de principio a fin y que, habiendo visto (y sufrido, y disfrutado) los últimos siete capítulos, estamos con el corazón en un puño deseando ver éste último y con pena al mismo tiempo precisamente por eso, por ser el último.

También terminamos de ver Endeavour, serie inglesa de ITV sobre las andanzas del detective Morse. Lo mejor de esta serie, sin duda alguna, es la ambientación, dan ganas de trasladarse al Oxford de los años sesenta.

Y también empezamos con House of Cards. Sólo he visto dos o tres capítulos, lo suficiente para hacerme a la idea de que me va a gustar mucho muchísimo. Ya os iré contando.

Y ayer empezamos también con la cuarta temporada de Boardwalk Empire… parece que, al fin y al cabo, sí me ha cundido el verano!