![1darius[1]](https://ampharou50.home.blog/wp-content/uploads/2020/04/1darius1.jpg?w=620&h=307)
Bueno, ya termina el mes de abril. El más raro que haya vivido, al menos desde que tengo memoria, en el que solo he salido a la calle anoche a tirar la basura. Y tengo el contenedor a escasos cuatro metros del portal, y aun así me resultó rarísimo salir.
En fin, sigamos. Me he prometido no daros la turra con lo del confinamiento, así que vamos al lío.
El cuadro de este mes lo he disfrutado muchísimo. Alejandro me ha estado acompañando todos los días, porque lo tengo colgadito en el despacho desde el que he estado trabajando, así que hemos estado juntos muuuuchas horas. Os lo presento: se trata de La familia de Darío ante Alejandro, del Veronés (ahora que caigo, eran muy aficionados en la época a ponerle apodos a la gente). El cuadro recoge el momento en el que Sisigambis, la madre de Darío, confunde a Hefestión con Alejandro y éste la saca de su error diciéndole que También es Alejandro. En el detalle de mi almanaque no aparece Estatira, esposa y hermana de Dario (¡¿?!), que también se postra ante el macedonio pidiendo misericordia después de la derrota, misericordia que Alejandro insistió que fuera tratamiento de reyes.
Vamos con el Veronés. Es bastante sencillo identificar sus obras, normalmente de gran tamaño, con ese sentido de la teatralidad y los escenarios arquitectónicos que cobran tanta fuerza como los protagonistas de los cuadros. Pero sobre todo por la suntuosidad de los ropajes de los personajes de sus obras, vestidos a la moda veneciana, con colores brillantes (¡ay, ese verde Veronés!) y la introducción de elementos exóticos y anacrónicos (ojo al monito que juega con la cadena encima del muro. Os dejo el enlace de la National Gallery por si queréis observar el cuadro al detalle).
Me da mucha vergüenza deciros que no he leído prácticamente nada: solo me terminé el libro de Joan Didion, El año del pensamiento mágico, y no es ninguna heroicidad, ya que solo me quedaban unas veinte páginas. Pero es que soy incapaz de concentrarme en los ratos que tengo libre, y los libros que tengo entre manos necesitan un mínimo de atención.
Nos terminamos la quinta temporada de Better call Saul: magnífica, como siempre, ya se empieza a vislumbrar al Saul Goodman que todos conocíamos. También empezamos con la tercera de Westworld, a la que agradezco enormemente que se haya abierto un poco y no sea tan críptica como la anterior.
Por mi cuenta empecé a ver Hand of God, que no, no va de Maradona, y recogiendo el testigo de mi él, Historias del bucle. He visto demasiado poco de ambas, así que esperaré a tenerlas más avanzadas para contaros algo.
Y hasta aquí este library. Espero tener algo más que contaros el mes que viene. Sed prudentes, sed responsables y cuidaos mucho.

