Ya está aquÃ, ya llegó, el calendario del 2014. Ya lleva un mes, de hecho. Porque aunque parezca que hace cinco minutos que nos estábamos comiendo las uvas, ya nos hemos pelado el mes de enero. Ea! Pero todavÃa llego a tiempo para presentaros a Cézanne, aunque creo que ya lo conocéis todos. Enero termina con un bodegón suyo, pero tenemos todo un año por delante para ir descubriéndolo y para disfrutar de él. Espero darle mejor vida que la que le di el año pasado al pobre señor Lowry.
Tengo que daros una buenÃsima noticia: por fin me terminé El final del desfile, de Fox Madox Ford. He disfrutado muchÃsimo de ella, pero se me ha hecho eterna, al no tener todo el tiempo que me hubiese gustado para leerla. Leer un ejemplar de mil páginas a ratines diarios de veinte minutos puede hacerte perder todo el furor lector (no tanto si es una magnÃfica novela como ésta, claro), pero lo acabé, como una campeona, y deseando pasar al siguiente.
Mes de series: empezamos y terminamos Sherlock. Es lo malo que tiene una serie de tres capÃtulos. Y lo peor, es que tendremos que esperar al menos un año para la siguiente temporada. Esta tercera temporada ha provocado reacciones encontradas en casa: Beaumont la odia, Lorah la adora y yo me encuentro entre los dos, tirando más a la esquina de ella que a la de él.
También me terminé (ayer mismo) la tercera temporada de American Horror Story ¡Bien! ¡Ya estoy lista para empezar con las dos primeras! Me ha gustado mucho, me parece tan excesiva que no da ni miedo. Otra cosa es que quiero empezar a ver Hannibal… y ésta ya me da un poco más de respeto.
Hemos empezado (tres capÃtulos llevamos) True detective, y tengo que deciros que tiene una pinta fantástica. Matthew MacConaughey nunca ha sido santo de mi devoción, sólo lo soporté en Lone Star, pero en lo que llevamos de serie me ha encandilado, igual que todas las muecas de Woody Harrelson. Apuntaos la serie. Aunque sólo sea por la entradilla, merece la pena. Luego ya me contáis si conseguÃs desengancharos de ella.
Llega el turno de las pelÃculas: In the mood for love sigue siendo maravillosa. ¡Y pensar que la descubrà por un anuncio de coches! La mejor oferta, de Tornatore, con un Geoffrey Rush magnÃfico.
También vimos La gran belleza, de Sorrentino. Soy muy pesada con esta pelÃcula, pero es lo que tenemos los obsesivos. La primera vez que vi (probando) la primera escena, se me hizo un nudo enorme entre la garganta y los ojos, tanto que no creà que fuese capaz de verla entera. Y sà que fui, gracias a dior. Rendida a sus fotogramas me hallo ahora, a la belleza de sus imágenes y a la simpleza de lo que cuenta. A su protagonista, que con su primera frase, ya sienta la base de lo que será el resto de la pelÃcula. En fin, que vosotros veréis. Si os la perdéis, luego no vengáis quejándoos.


