Casi se me pasa. Claro, tan chiquito y con tanta fiesta, un día por otro y ya lo estamos acabando. Pero ya sabéis aquello de las tardes y las dichas, así que por aclamación popular (en verdad sólo lo sugirió India, pero adopto la idea porque me parece estupenda, sobre todo para tener un post gratis cada mes), seguimos con la serie abierta en enero.
La ilustración que corona este post, el febrero de mi calendario, es Escena para un retrato de grupo, pintado en 1918, año en el que Schiele fallece víctima de la gripe española y que sirvió como cartel de la cuadragésimo novena exposición de la Secesión de Viena.
En el calendario, y en este mes, también he anotado, por leído, las Historias de Londres de Enric González, crónica del periodista mientras fue corresponsal en esa ciudad, llena de anécdotas divertidas y donde tienen cabida Peter Pan, la monarquía inglesa, el fútbol y Jack el destripador.
Otro de los libros que me ha dado tiempo de terminar, y que ha quedado convenientemente anotado ha sido En la Patagonia, de Bruce Chatwin. En realidad, este libro viene recogido en una edición que se completa con Los trazos de la canción (que me leí hace algunos meses) y ¿Qué hago yo aquí?, una colección de relatos de este viajero. Devoré y disfruté la Patagonia de Chatwin igual que lo había hecho con su historia de los aborígenes australianos, y es tanto lo que engancha este autor, que, a pesar de haber decidido a darle un tiempo antes de empezar con la serie de relatos, bastó terminarme el primero a mitad de un café y empezar a hojear los relatos para que la decisión se fuera al traste y me encuentre, de nuevo, cargando con el tomo Chatwin de novecientas páginas a donde quiera que voy.






