Viva Las Vegas.

Hace menos de un mes que, al entrar en la «cocina» de este vuestro blog, descubrí que tenía un montón de comentarios en una entrada antigua, concretamente en una del verano de hace dos años. En ellos, un montón de nuevos amigos me invitaba, amablemente (creo, porque todos los mensajes estaban en inglés y yo, en la lengua de Shakespeare, del «oui» no paso), a jugar en sus casinos. A mí, que no juego ni a la primitiva.

El caso es que parece ser que, como este blog es conocido mundialmente, todos los casinos de Las Vegas se pusieron de acuerdo para tomarme como plataforma publicitaria. Bueno, todos los casinos no, que del Montecito todavía no he detectado ningún mensaje.

Y como los comentarios no dejaban de llegar en cantidades industriales (más que casinos son cansinos) y se hacía un poco farragoso ir borrándolos (sí, lo siento, señores croupiers) uno a uno, tiré del tutorial que Phoebe, con su infinita paciencia y vía chat, tuvo a bien (gracias, gracias, Phoebe) proporcionarme y me instalé un plugin para detectar el spam y bloquearlo. Así que ahora, cada día, reviso los entre cien y doscientos comentarios bloqueados para asegurarme que todos son susceptibles de ser borrados y que no se ha colado entre el spam alguno vuestro.

En fin, que a estas alturas ya tengo más comentarios bloqueados y borrados que los que he recibido y permanecen en los más de dos años que tiene este blog. Pero no me importa, porque sé que ellos, en realidad, no me quieren y vosotros sí… ¿no?

Meme.

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Yedra me ha dejado deberes en su blog para después de las vacaciones.

Es un meme y éstas son sus reglas:

  1. Cada persona «nominada» ha de hacer un listado de 8 cosas que le gustaría hacer o ver antes de pasar a «criar malvas».
  2. Hay que escribir esas 8 cosas en su blog junto con las reglas del juego.
  3. Hay que seleccionar a 8 personas más, invitarlas a jugar y anotar sus nombres o el nombre de sus blogs.
  4. Es importante no olvidar dejar un comentario en el blog desde donde nos invitaron a jugar.

Así que he ido siguiendo la cadena al revés, cotilleando qué pensaban los bloggers al respecto, cuáles son sus ansias y sus anhelos y me he pasado la mañana pensando las cosas que querría ver o hacer antes de que la Parca me llame a su seno. Y así, dándole vueltas, he llegado a una única conclusión: QUE YO QUIERO SER INMORTAL.

De esa forma, las ocho cosas que querría ver o hacer antes de morir se resumen, como los mandamientos (lamento ponerme bíblica ahora) en una única e irremediable cosa:

  1. Antes de morir quiero ver cómo algún científico avezado descubre una vacuna contra la mortalidad, sea cual sea su causa y que el tal científico, en vez de guardarse su descubrimiento para sí, la regala a una farmacéutica que, en un gesto de magnífica filantropía (esto sí que es una utopía y no lo de la vacuna), la fabrica a gran escala y la pone a disposición de la población mundial.

Ahí queda eso.

Y ahora, para que no se rompa el meme, los ocho elegidos son:

Fernando

Raquel

Endora

Kamenah

Insomne

Sacris

Buitre

Miguel

Por supuesto, que lo haga el que tenga ganas y quiera pensar y/o divertirse un rato.

 

Año Nuevo.

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Ea! Se acabaron las fiestas. Y con ellas, las vacaciones. Mañana volvemos al trabajo y hoy ya hay que empezar a ponerse las pilas, que no nos pillen con el pie cambiado. Hay que guardar todo lo que nos han traído los reyes, ya están aquí las rebajas y las estadísticas anuales y hay que empezar a pensar en la operación bikini, que para marzo ya es tarde. Vuelve la rutina, por lo menos durante un mes, que es lo que tardarán en llegar los carnavales (¡por dios, qué estrés! Aquí no hemos terminado de tirar los papeles de regalo y ya estamos tirando papelillos). ¡Qué digo un mes! ¡Menos! Así que ya estáis quitando el belén y los adornos (tú no, Carmen. Tú lejitos) y os ponéis a ensayar desde ya con el pito de caña, que los quiero bien afinados para el día uno.

Y nada, se acabó el vaguear en este blog y abusar de los vídeos (¡cuatro seguidos, vaya morrete!) y a escribir. Espero que la inspiración tenga a bien rozarme con una de sus alas… o mejor, que se deje de rozar, que baje aquí y vaya recogiendo el salón, que lo tengo manga por hombro, mientras yo intento escribir algo decente.

Año Nuevo.

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Ea! Se acabaron las fiestas. Y con ellas, las vacaciones. Mañana volvemos al trabajo y hoy ya hay que empezar a ponerse las pilas, que no nos pillen con el pie cambiado. Hay que guardar todo lo que nos han traído los reyes, ya están aquí las rebajas y las estadísticas anuales y hay que empezar a pensar en la operación bikini, que para marzo ya es tarde. Vuelve la rutina, por lo menos durante un mes, que es lo que tardarán en llegar los carnavales (¡por dios, qué estrés! Aquí no hemos terminado de tirar los papeles de regalo y ya estamos tirando papelillos). ¡Qué digo un mes! ¡Menos! Así que ya estáis quitando el belén y los adornos (tú no, Carmen. Tú lejitos) y os ponéis a ensayar desde ya con el pito de caña, que los quiero bien afinados para el día uno.

Y nada, se acabó el vaguear en este blog y abusar de los vídeos (¡cuatro seguidos, vaya morrete!) y a escribir. Espero que la inspiración tenga a bien rozarme con una de sus alas… o mejor, que se deje de rozar, que baje aquí y vaya recogiendo el salón, que lo tengo manga por hombro, mientras yo intento escribir algo decente.

Calendario habemus!!

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Si no digo que no. Si los bomberos de cada pueblo y cada pedanía tienen el suyo, ¿por qué no lo van a tener ellos si son iguales? (bueno, iguales no. Los bomberos sólo tienen obligación de obediencia. Lo de pobreza viene reglamentado por convenio colectivo, no por vocación, y lo de castidad… pues para qué engañarnos, sería una lástima). Además, nadie duda de que sean guapos. Claro que hay curas guapos, igual que en algún lugar, en cualquier otra dimensión, hay bomberos feos.

Lo que digo yo que, si la intención es provocar (que lo es, porque Marzo no es precisamente Rouco Varela ni Diciembre el mismísimo Ratzinger, y morbo dan más que el pájaro espino y don Fermín de Pas juntos), ¿por qué no hacerlo ya con todas las de la ley (divina)? Fotografías de curas, sí, pero, por ejemplo, ataviados con el paño de pureza o la hoja de parra que tanto gustaba a los antiguos moradores de esa su comunidad. O emulando la vida ejemplar de los santos. San Sebastián sería un buen modelo en el que inspirarse. Y santa Teresa, en pleno éxtasis, para que no tengamos que decir que hay discriminación en el Vaticano, aprovechando que también habrá monjas guapas, igual que azafatas de Ryanair feas (en la misma dimensión que los bomberos feos).

En fin, que de todas formas, no me veo yo con un almanaque de esos detrás de la puerta de la cocina. Ni a las monjas de mi colegio cambiando el que daban cada año antes de las vacaciones de navidad por éste.

 

Ah, y no sé si me leerán muchos sacerdotes, pero que sepan que ya está abierto el casting para el calendario del 2.009.

 

 

Photo © Piero Pazzi 2005

Cuando la mula corre más que el zorro.

Veo poco la tele. De verdad, no de boquilla. Y no, no veo los documentales de la dos, porque casi siempre me aburren soberanamente. Mis sesiones televisivas se reducen a la hora del almuerzo1, que es cuando aprovecho para ver de «Sé lo que hicisteis…» lo que va desde mi primer bocado hasta que rebaño el plato.

También veo alguna serie. Los primeros capítulos. No aguanto más, porque las cadenas, sobre todo las de pago, tienen la bonita costumbre de engolosinarte durante semanas con unos trailers de lo más sugerentes de sus nuevos estrenos. Luego, llega el día señalado, te tragas toda la publicidad del mundo y consigues ver el capítulo. Y normalmente pasa que te engancha. Pero claro, esto no es Jauja. Para la siguiente semana, te ponen de nuevo el primer capítulo por si te lo perdiste y luego el segundo, con lo que te vas a dormir a las tantas. Para el quinto, ya te han programado el día antes un maratón con todos los capítulos emitidos. A partir de aquí, alguna cadena de las de toda la vida, las de siempre, las normales, ya ha comprado también los derechos de emisión, y claro, también te ponen todos los capítulos a la vez para cogerle la vuelta a la cadena de pago. Y ésta, como ha jurado por sus muertos que ellos son los primeros, pues cambian el día de emisión y ponen capítulo doble. Entonces termina la temporada, y mientras comienza la nueva, van repitiendo capítulos sin orden todos los días a cualquier hora. Y tú ya no sabes lo que has visto y dónde, porque llegados a este punto, también hay alguna cadena autonómica que pone la misma serie. Y ahí tienes a la pobre Patricia Arquette echando más horas en la tele que los mismísimos Juan Y Medio y Ramón García juntos.

Así que ya paso. Empecé esta caza y captura con Perdidos. Empecé a verla tarde, y con ese baile de capítulos (capítulos que además no se caracterizan, precisamente, por tener una historia lineal) me hice un jaleo de dos pares de narices. Así que acudí a la mula (shhhhhhh!! ¿quién ha dicho eso?) y me bajé (¿quién está ahí?) toda la temporada. Y lo mismo hice con las siguientes, éstas ya en versión original, lo cual también es de agradecer.

El otro día vi los primeros capítulos de Dexter. Ya tengo toda la primera temporada. En cuanto la vea y la borre, iré a por la segunda, que ya está en la red. Por que, decidme… ¿no es inquietante hasta su cabecera?

 

 

 

1 Nota para un próximo post.