¿Nunca has sentido que te han metido en una guerra que no es tuya, no te has visto de pronto entre las trincheras mientras llevas calado un fusil que no quieres utilizar porque tú no tienes bando ni bandera?
¿Nunca has corrido tanto que no sabes cómo parar y mucho menos cómo volver?
¿Nunca te has sentido como un trozo de cuerda en casa de un ahorcado?
¿Nunca has tenido una conversación en la que tu interlocutor te cuenta una mentira con la boca mientras que con los ojos te va diciendo «sí, sé que sabes que te estoy mintiendo, pero sigamos fingiendo que nos creemos lo que decimos aunque sólo sea por el bien común» y tú te vendes a ese pretendido bien común sin tener muy clara tu pertenencia a él y simulas que crees esa mentira mientras vas traduciendo cada palabra pronunciada?
Se adivinan cambios en el horizonte, pero todavía no se divisa si portan pabellón pirata o bandera blanca.







