
¡Ea, pues están todos ustedes invitados!
A partir de este fin de semana y hasta el día cinco de marzo (vale, para los más jartibles, hasta el doce) Cádiz celebra sus carnavales, aunque en realidad, el cachondeo empezó hace ya algunos días, con el COAC (que sí, el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas).
Así que quien se quiera pasar, tiene las puertas abiertas, aunque no estarían de más unas pequeñas indicaciones para los que se nos sumen este año por primera vez:
La única condición indispensable para vivir bien el carnaval es tener muchísimas ganas de pasarlo bien. Por esta misma razón, requisito básico para acceder a él es soltar, en los depósitos a tal efecto situados en la entrada a la ciudad, cualquier atisbo de malos rollos, actitudes pendencieras o simple gana de fastidiar. Recordamos que no se podrán recoger a la salida, pues a medida que se vayan llenando los citados depósitos, se procederá a su automática destrucción.
Si tiene que desplazarse hasta el casco antiguo (si está fuera de él, sería lo más conveniente, o poco carnaval va a ver), olvídese de llegar hasta allí en coche. Sólo conseguirá un monumental cabreo y tener que volver por donde ha venido y aparcar en la Zona Franca. La ida puede hacerse a pie, son numerosos los grupos, disfrazados o no, que lo hacen y así se va metiendo en situación al socializar con ellos. Desde fuera de la ciudad se puede acceder en tren, que le dejará en pleno centro y a poca distancia del meollo del cachondeo, amén de que también encontrará en él numerosas personas que vienen a lo mismo y con las mismas ganas que usted. Por los horarios, sobre todo los de vuelta, no se preocupe. Al fin y al cabo, convénzase, va a pasar usted la noche aquí y terminará cogiendo el tren después de pasar por la Guapa.
Es totalmente indiferente acudir al carnaval disfrazado o vestido de paisano*. Si se decide por el disfraz, olvídese de las postales del Carnaval de Venecia. Son muy chulos, sí, pero poco prácticos. En Cádiz nos va más aquello de ‘hágalo usted mismo’, y por supuesto, prima más la originalidad de la idea que la confección del tipo. Si por el contrario elige vestirse de paisano (cuidado, según de qué paisano se trate también se considera disfraz), las Autoridades Sanitarias del Carnaval aconsejan proveerse de ropa cómoda y, sobre todo, de unos zapatos que no importe tener que tirar una vez pasado el domingo de piñata o, en su defecto, sean susceptibles de poderse limpiar con zotal o cualquier otro desinfectante, sobre todo si llueve o acude usted al carrusel de coros.
Y una vez dicho todo esto, sólo queda desear un buen Carnaval para todos ¡¡y que no decaiga la fiesta!!
*Heliópolis, tú puedes omitir perfectamente la lectura de esta parte del post.